30.6.09

Ídolos caídos

Lo que sigue es un cuento corto, pero demasiado largo, me temo, para leer en un blog. Aún así recomiendo hacerlo a quien tenga paciencia y aún no lo conozca... pertenece a ese libro maravilloso, Historia universal de la infamia, de Borges al que suelo regresar de tanto en tanto. Pensé en él cuando leí ciertas noticias acerca de la autopsia de Michael Jackson que, por otro lado, parecen ser falsas. Quién sabe. Todo ha sido ya escrito alguna vez.


El tintorero enmascarado Hákim de Merv

Si no me equivoco, las fuentes originales de información acerca de Al Moqanna, el Profeta Velado (o más estrictamente, Enmascarado) del Jorasán, se reducen a cuatro: a) las excertas de la Historia de los jalifas conservadas por Baladhuri, b) el Manual del gigante o Libro de la precisión y la revisión del historiador oficial de los Abbasidas, ibn abi Tair Tarfur, c) el códice árabe titulado La aniquilación de la rosa, donde se refutan las herejías abominables de la Rosa oscura o Rosa escondida, que era el libro canónico del Profeta, d) unas monedas sin efigie desenterradas por el ingeniero Andrusov en un desmonte del Ferrocarril Trascaspiano. Esas monedas fueron depositadas en el Gabinete Numismático de Teherán y contienen dísticos persas que resumen o corrigen ciertos pasajes de la Aniquilación. La Rosa original se ha perdido, ya que el manuscrito encontrado en 1899 y publicado no sin ligereza por el Morgenländisches Archiv fue declarado apócrifo por Horn y luego por Sir Percy Sykes.

La fama occidental del Profeta se debe a un gárrulo poema de Moore, cargado de saudades y de suspiros de conspirador irlandés.

LA PÚRPURA ESCARLATA

A los 120 años de la Hégira y 736 de la Cruz, el hombre Hákim, que los hombres de aquel tiempo y de aquel espacio apodarían luego El Velado, nació en el Turquestán. Su patria fue la antigua ciudad de Merv, cuyos jardines y viñedos y prados miran tristemente al desierto. El mediodía es blanco y deslumbrador, cuando no lo oscurecen nubes de polvo que ahogan a los hombres y dejan una lámina blancuzca en los negros racimos.

Hákim se crió en esa fatigada ciudad. Sabemos que un hermano de su padre lo adiestró en el oficio de tintorero: arte de impíos, de falsarios y de inconstantes que inspiró los primeros anatemas de su carrera pródiga. Mi cara es de oro (declara en una página famosa de la Aniquilación) pero he macerado la púrpura y he sumergido en la segunda noche la lana sin cardar y he saturado en la tercera noche la lana preparada, y los emperadores de las islas aún se disputan esa ropa sangrienta. Así pequé en los años de juventud y trastorné los verdaderos colores de las criaturas. El Ángel me decía que los carneros no eran del color de los tigres, el Satán me decía que el Poderoso quería que lo fueran y se valía de mi astucia y mi púrpura. Ahora yo sé que el Ángel y el Satán erraban la verdad y que todo color es aborrecible.

El año 146 de la Hégira, Hákim desapareció de su patria. Encontraron destruidas las calderas y cubas de inmersión, así como un alfanje de Shiraz y un espejo de bronce.

EL TORO

En el fin de la luna de xabán del año 158, el aire del desierto estaba muy claro y los hombres miraban el poniente en busca de la luna de ramadán, que promueve la mortificación y el ayuno. Eran esclavos, limosneros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes. Gravemente sentados en la tierra, aguardaban el signo, desde el portón de un paradero de caravanas en la ruta de Merv. Miraban el ocaso, y el color del ocaso era el de la arena.

Del fondo del desierto vertiginoso (cuyo sol da la fiebre, así como su luna da el pasmo) vieron adelantarse tres figuras, que les parecieron altísimas. Las tres eran humanas y la del medio tenía cabeza de toro. Cuando se aproximaron, vieron que éste usaba una máscara y que los otros dos eran ciegos.

Alguien (como en los cuentos de las 1001 Noches) indagó la razón de esa maravilla. Están ciegos, el hombre de la máscara declaró, porque han visto mi cara.

EL LEOPARDO

El cronista de los Abbasidas refiere que el hombre del desierto (cuya voz era singularmente dulce, o así les pareció por diferir de la brutalidad de su máscara), les dijo que ellos aguardaban el signo de un mes de penitencia, pero que él predicaba un signo mejor: el de toda una vida penitencial y una muerte injuriada. Les dijo que era Hákim hijo de Osmán, y que el año 146 de la Emigración había penetrado un hombre en su casa y luego de purificarse y rezar le había cortado la cabeza con un alfanje y la había llevado hasta el cielo. Sobre la derecha mano del hombre (que era el ángel Gabriel) su cabeza había estado ante el Señor, que le dio misión de profetizar y le inculcó palabras tan antiguas que su repetición quemaba las bocas y le infundió un glorioso resplandor que los ojos mortales no toleraban. Tal era la justificación de la Máscara. Cuando todos los hombres de la tierra profesaran la nueva ley, el Rostro les sería descubierto y ellos podrían adorarlo sin riesgo —como ya los ángeles lo adoraban. Proclamada su comisión, Hákim los exhortó a una guerra santa —un djehad— y a su conveniente martirio.

Los esclavos, pordioseros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes le negaron su fe: una voz gritó brujo y otra impostor.

Alguien había traído un leopardo —tal vez un ejemplar de esa raza esbelta y sangrienta que los monteros persas educan. Lo cierto es que rompió su prisión. Salvo el profeta enmascarado y los dos acólitos, la gente se atropelló para huir. Cuando volvieron, había enceguecido la fiera. Ante los ojos luminosos y muertos, los hombres adoraron a Hákim y confesaron su virtud sobrenatural.

EL PROFETA VELADO

El historiador oficial de los Abbasidas narra sin mayor entusiasmo los progresos de Hákim el Velado en el Jorasán. Esa provincia —muy conmovida por la desventura y crucifixión de su más famoso caudillo— abrazó con desesperado fervor la doctrina de la Cara Resplandeciente y le tributó su sangre y su oro. (Hákim, ya entonces, descartó su efigie brutal por un cuádruple velo de seda blanca recamado de piedras. El color emblemático de los Banú Abbás era el negro; Hákim eligió el color blanco —el más contradictorio— para el Velo Resguardador, los pendones y los turbantes.) La campaña se inició bien. Es verdad que en el Libro de la precisión las banderas del jalifa son en todo lugar victoriosas, pero como el resultado más frecuente de esas victorias es la destitución de generales y el abandono de castillos inexpugnables, el avisado lector sabe a qué atenerse. A fines de la luna de rejeb del año 161, la famosa ciudad de Nishapur abrió sus puertas de metal al Enmascarado; a principios del 162, la de Astarabad. La actuación militar de Hákim (como la de otro más afortunado Profeta) se reducía a la plegaria en voz de tenor, pero elevada a la Divinidad desde el lomo de un camello rojizo, en el corazón agitado de las batallas. A su alrededor silbaban las flechas, sin que lo hirieran nunca. Parecía buscar el peligro: la noche que unos detestados leprosos rondaron su palacio, les ordenó comparecer, los besó y les entregó plata y oro.

Delegaba las fatigas de gobernar en seis o siete adeptos. Era estudioso de la meditación y la paz: un harem de 114 mujeres ciegas trataba de aplacar las necesidades de su cuerpo divino.

LOS ESPEJOS ABOMINABLES

Siempre que sus palabras no invaliden la fe ortodoxa, el Islam tolera la aparición de amigos confidenciales de Dios, por indiscretos o amenazadores que sean. El profeta, quizá, no hubiera desdeñado los favores de ese desdén, pero sus partidarios, sus victorias y la cólera pública del jalifa —que era Mohamed Al Mahdí— lo obligaron a la herejía. Esa disensión lo arruinó, pero antes le hizo definir los artículos de una religión personal, si bien con evidentes infiltraciones de las prehistorias gnósticas.

En el principio de la cosmogonía de Hákim hay un Dios espectral. Esa divinidad carece majestuosamente de origen, así como de nombre y de cara. Es un Dios inmutable, pero su imagen proyectó nueve sombras que, condescendiendo a la acción, dotaron y presidieron un primer cielo. De esa primera corona demiúrgica procedió una segunda, también con ángeles, potestades y tronos, y éstos fundaron otro cielo más abajo, que era el duplicado simétrico del inicial. Ese segundo cónclave se vio reproducido en uno terciario y ése en otro inferior, y así hasta 999. El señor del cielo del fondo es el que rige —sombra de otras sombras— y su fracción de divinidad tiende a cero.

La tierra que habitamos es un error, una incompetente parodia. Los espejos y la paternidad son abominables porque la multiplican y afirman. El asco es la virtud fundamental. Dos disciplinas (cuya elección dejaba libre el profeta) pueden conducirnos a ella: la abstinencia y el desenfreno, el ejercicio de la carne o su castidad.

El paraíso y el infierno de Hákim no eran menos desesperados. A los que niegan la Palabra, a los que niegan el Enjoyado Velo y el Rostro (dice una imprecación que se conserva de la Rosa escondida), les prometo un Infierno maravilloso, porque cada uno de ellos reinará sobre 999 imperios de fuego, y en cada imperio 999 montes de fuego, y en cada monte 999 torres de fuego, y en cada torre 999 pisos de fuego, y en cada piso 999 lechos de fuego, y en cada lecho estará él y 999 formas de fuego (que tendrán su cara y su voz) lo torturarán para siempre. En otro lugar corrobora: Aquí en la vida padecéis en un cuerpo; en la muerte y la Retribución, en innumerables. El paraíso es menos concreto. Siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen.

EL ROSTRO

El año 163 de la Emigración y quinto de la Cara Resplandeciente, Hákim fue cercado en Sanam por el ejército del jalifa. Provisiones y mártires no faltaban, y se aguardaba el inminente socorro de una caterva de ángeles de luz. En eso estaban cuando un espantoso rumor atravesó el castillo. Se refería que una mujer adúltera del harem, al ser estrangulada por los eunucos, había gritado que a la mano derecha del profeta le faltaba el dedo anular y que carecían de uñas los otros. El rumor cundió entre los fieles. A pleno sol, en una elevada terraza, Hákim pedía una victoria o un signo a la divinidad familiar. Con la cabeza doblegada, servil —como si corrieran contra una lluvia—, dos capitanes le arrancaron el Velo recamado de piedras.

Primero, hubo un temblor. La prometida cara del Apóstol, la cara que había estado en los cielos, era en efecto blanca, pero con la blancura peculiar de la lepra manchada. Era tan abultada o increíble que les pareció una careta. No tenía cejas; el párpado inferior del ojo derecho pendía sobre la mejilla senil; un pesado racimo de tubérculos le comía los labios; la nariz inhumana y achatada era como de león.

La voz de Hákim ensayó un engaño final. Vuestro pecado abominable os prohíbe percibir mi esplendor... comenzó a decir.

No lo escucharon y lo atravesaron con lanzas.

Jorge Luis Borges

26.6.09

Michael Jackson

Todo el mundo lo sabe ya pero... ¡es que se ha muerto Michael Jackson! Y ayer también lo hizo Farra Fawcett, la ángel más guapa de Charlie; parece como si los 80 desaparecieran definitivamente, o más bien una parte de la infancia de cada cuál (porque el Michael Jackson de los 90 y años posteriores era una caricatura friki de él mismo -algo muy actual, por otro lado-).

Nunca fui fan, aunque recuerdo que mis primos sí lo eran. Ni me parecía el rey de nada. Pero ahora está muerto y no puedo evitar estremecerme un poco. Su vida tuvo que ser muy difícil, pese al dinero y demás, porque tiene que ser complicado vivir sabiendo que cualquiera de tus movimientos es observado por el planeta entero, que hasta en la aldea más remota saben quién eres, cómo es tu voz o tu cara.

No se me ocurre nada mejor (o peor) que dejar aquí su famoso "Thriller" en versión Bollywood. Que lo disfruten.



24.6.09

Noche de San Juan

Seguimos hablando de brujillas :)
Ayer, tras una cena de la que salí tarde, me senté en un parque y fui quemando, uno a uno, los malos rollos que no quiero para el año que viene. Los llevaba ya escritos y ardieron muy bien. Los buenos deseos los tengo guardados cerca de mí, y sólo espero que no se consuman tan rápido.

Fue una noche tranquila y sorprendentemente fresca, el contrapunto ideal tras unas horas muy intensas.

Y pensando en esos días, más bien horas, que viví intensamente, me permitiré ser más claro de lo habitual...


19.6.09

Averiado

La semana pasada se me averió el coche (otra vez). Pero esta será la última; no pienso repararlo más, por lo que ahora toca comprarse otro. No es tan fácil cuando se tiene poco dinero... ¿segunda mano y vuelta a arriesgarse? ¿primera mano, económico? Mm... veremos.

De salud sigo también un poco averiado, pero a mejor. Los dolores de cabeza se han hecho intermitentes, o alternos, dependiendo del día. Mejor eso que nada. Por cierto, maldito calor.

En todo hay siempre una verdad, o una apariencia de verdad. En lo que me ocurre, después de pensarlo bien, veo la mano de La Bruja Avería. Y es que no lo sabemos, pero a toda la gente de mi generación, a todos aquellos que superamos la treintena, se nos quedó una pequeña brujita dentro. Cuando se aburre grita aquello de "¡viva el mal, viva el capital!" y se lanza a hacer de las suyas. A mí me está zurrando bien. Para calmarla puedo intentar convertir El capital en unas de mis lecturas de verano. Ya veré.

Y poco más. Qué junio tan descafeinado está quedando en mi blog.
Aunque aprovecho para dar un abrazo muy muy muy fuerte a una persona muy muy muy especial que tiene hoy la presentación del Tribunal de sus Oposiciones. Ánimo, que ya queda poco :)

11.6.09

dolor y exámenes

Uff... vaya días que estoy pasando.
El domingo tuve que ir a Urgencias por un dolor de cabeza que no se me quitaba; comenzó hace semanas, pero iba y venía. Para el fin de semana, sin embargo, ya se había instalado definitivamente y no me dejaba en paz. Así que me fui al hospital y estuve ¡8 horas!, más que nada en la sala de espera. Bueno, al menos me hicieron un TAC que salió normal y varias pruebas, algunas de las cuales me dejaron un poco mosca. Ahora tengo que ir a un oftalmólogo y a un neurólogo... aunque ando un poco mejor, todo hay que decirlo, con la salvedad de que las pastillas que me han recetado me están fastidiando un poco el estómago (uh, qué complicado soy)

Pero lo peor es que ayer y hoy me examinaba de mis asignaturas de la UNED, y con tanto ajetreo casi no he podido estudiar. Con todo, los exámenes no me han salido mal, sobre todo el primero, y espero aprobarlos sin problema. Como hice en febrero, dejo aquí las preguntas para mí mismo jeje, para recordarlas.

Historia Medieval Universal:
  1. Administración pontificia durante el período de Avignon.
  2. Causas de la expansión atlántica europea del siglo XV.
  3. Las revueltas urbanas en la Baja Edad Media.
  4. Formación del Imperio Otomano.
  5. Comentario de texto: Extracto de la "Carta Magna" otorgada por Juan sin tierra en 1215.
Historia Moderna Universal:
  1. Richelieu.
  2. La declaración de independencia de los EE. UU.
  3. La expulsión de los jesuitas.
  4. Pregunta de desarrollo: La vida urbana en el siglo XVIII.
Y eso es todo!

3.6.09

Mal de altura

"... y como todo acontecimiento histórico necesita de sus símbolos, les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico; la presidencia de Obama en Estados Unidos y la presidencia de Zapatero en la UE en tan solo unos meses. Estados Unidos y Europa, dos políticas progresistas, dos liderazgos, una visión del mundo, una esperanza para los seres humanos."

Declaraciones de Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE, hoy, en una entrevista con Europa Press.

1.6.09

Pasos



Esta última semana mis pasos me llevaron por caminos perdidos en el campo, rodeados de silencio y un verdor que se despide ya; me llevaron también al mismo río que, antes, me veía cavilar silencioso y a los mismos árboles que siguen creciendo sin estar yo allí. Me llevaron a mis gatos, a la azotea desde la que divisar olivos y montes, cielos y pájaros.

Después, esos pasos me guiaron hasta Granada, y allí anduvieron sobre suelos de madera fresca, y se reencontraron con otros pasos, otros pies, enredados en sábanas y travesuras. Volvieron a sentir el mar, las piedras, las cosquillas, las caricias.

Ahora mis pies me han traído de nuevo a mi habitación, una habitación demasiado calurosa, y se encuentran otra vez solillos. No se puede estar caminando siempre. O más bien, hay otros pies con los que caminar cuando aquellos se cansan.
Lo intentaremos: dulces sueños.